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CANCIONES PARA EL SILENCIO

SIN PERMISO

“Cuando descubres que nada es casual, que Andalucía formaba parte de mi piel antes que yo, que hubo un hombre marcado por el dolor y el dolor le provocó el silencio, que su silencio se transformaba en música, en arte, en flamenco, que hubo caminos a otras tierras marcadas con sangre y que su sangre vuelve por fin a sus tierras. Que sus palabras mudas se las llevó el viento y el viento las convertirá en baile...”.

ANA MORALES​

GUILLERMO WEICKERT

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SIN PERMISO,

Canciones para el silencio

2018

Hay espacios en nuestro interior que son como nuestros desvanes o trasteros, donde acumulamos, como objetos olvidados, algunos recuerdos lejanos, momentos y relaciones que hemos vivido y nos han marcado de una u otra manera. Esos espacios viajan en un lugar profundo de nosotros y se pierden en la frontera entre la razón, el sueño y la memoria. Para Ana Morales, el recuerdo del padre está ligado a su relación con Andalucía y el flamenco, con una manera de entender el arte y la vida. Sin embargo, durante mucho tiempo, el acceso a su memoria, a su historia y a su persona fueron prohibidos por él mismo, envuelto siempre en una nube de silencio y misterio. Ana entra hoy en ese espacio suyo, donde se esconden los porqués de algunas cuestiones: su manera de relacionarse con los hombres, con el baile, con el flamenco…

 

Y lo hace SIN PERMISO, a modo de ritual personal, para encontrarse con esos recuerdos y exorcizarlos, para poner orden y dejar entrar el aire, para volver a jugar con esos juguetes y objetos del pasado y darles un nuevo sentido, para encontrar en ellos las pistas de sus futuros pasos.

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